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FETICHES ¿SABES SI TIENES ALGUNO?

FETICHES ¿SABES SI TIENES ALGUNO?

¿A quién no se le ha pasado por la cabeza alguna vez experimentar con su pareja?, vestirse de forma sexy o disfrazarse para jugar, comprar uno que otro látigo para someterse entre si e incluso aumentar la adrenalina cuando estas en un sitio donde se puedas ser descubierto son ideas que en muchas ocasiones rondan nuestra cabeza.

Si alguna de las anteriores ideas las has considerado en la cama, queremos contarte que no estas locx ni necesitas un psicólogo y que no eres el/la unicx,  que muchos comparten este tipo de gustos sexuales.

Aunque no es su significado literal la palabra fetiche se usa comúnmente para referirse a un gusto particular asociado a la sexualidad. Los fetiches sexuales son aquellas prácticas que se caracterizan por provocar excitación u orgasmos mediante el uso de objetos, sustancias o una parte del cuerpo en particular. 

Puede ser que para muchos la palabra «fetiche» sea un poco intimidante, pero es una práctica común e inofensiva que, de hecho, puede mejorar la experiencia sexual al practicarla.  

Para otros se convierte en una conducta recurrente y necesaria para la excitación sexual. En esos casos, el fetichismo se llega a considerar un trastorno patológico . A pesar de esto, por lo general, es una simple manifestación de la sexualidad tanto en los hombres como en las mujeres. 

Recuerda que para practicar cualquier fetiche debes primero hablarlo con tu pareja y que deben estar ambos de acuerdo y sentirse cómodos, para que los dos disfruten. 

Aquí te contamos algunos de los fetiches más comunes para que te atrevas a experimentar:

 

PRENDAS DE LATEX: A menudo, el fetichista lo utiliza en el contexto de la sexualidad BDSM, un acrónimo inglés que une prácticas como la disciplina o el bondage, consistente en inmovilizar con cuerdas o vendajes. Los también  llamados rubberistas (que proviene de la palabra rubber, 'goma' en inglés) asocian una determinada estética a los placeres sadomasoquista consensuados. El dolor y la sumisión quedan ligados a un ambiente y una forma de vestir concreta. Para muchos es excitante ver a un hombre o una mujer vestida con prendas de este material. Mascaras y ropa interior están entre los favoritos. 

 

LOS PIES: Este fetiche probablemente es, de una de las obsesiones más difundidas entre los comunes mortales, se denomina podofilia, consiste en una fascinación sexual por los pies,  olerlos, chupar los dedos, lamer la planta de los pies o ser masturbados con los mismos para los podofilos trae muchísima excitación.

 

OBSERVAR: Este fetiche es conocido como voyeurismo ,consiste en experimentar excitación sexual al observar a otros cuando están desnudos o realizando algún acto sexual, quienes practican voyeurismo,  no buscan el contacto sexual con las personas observadas. Se da con más frecuencia en hombres, pero cada vez hay más mujeres que le disfrutan. 

 

El BDSM: es un término creado para abarcar un grupo de prácticas y fantasías eroticás ( Bondage, Disciplina; Dominación, Sumisión, Sadismo y Masoquismo) actividades en las que podemos encontrar ciertos riesgos tanto emocionales como físicos, por esto deben ser llevadas a cabo de manera segura, y por supuesto consensuada, dónde disfruten los dos y cuenten con una palabra de seguridad que permita a cualquiera de los dos suspender la actividad.  Someter a la pareja o ser sometido en un juego de amarrar, esposar, usar látigos o  un azotador, para tener el poder a muchos les encanta así no lo digan. El fin es tener, dar placer  y no de manera violenta. 

 

LENCERÍA:  aquí están la mayoría, todos aman el encaje, las medias largas y transparentes, la ropa interior muy delgada. La lencería erótica es una vuelta de tuerca a la lencería tradicional, ya que esta va totalmente dirigida a crear juego sexual. El buen gusto y el morbo son armas infalibles siempre que queremos atraer a alguien.


Tener un fetiche no tiene nada de extraño o extravagante y es algo que ni debería avergonzar a nadie ni se tendría que mantener oculto en la pareja. De hecho, una de las maneras para que el sexo no se vuelva monótono está precisamente en permitir que estas pequeñas perversiones se vean de alguna manera estimuladas y cumplidas entre las sábanas (o incluso fuera de ellas).

 

 

 

 


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